lunes, 2 de mayo de 2011

La salud femenina en la Republica Dominicana: el VPH y el cáncer cervicouterino


Globalmente se calcula que cada año diagnostican 466.000 nuevos casos de cáncer cervicouterino y cada año 231.000 mujeres mueren de este tipo de cáncer. El 80% de ellas viven en los países subdesarrollados. Al nivel mundial, se ha registrado el Virus Papiloma Humano (VPH) en el 99,7% de los carcinomas cervicouterino. La incidencia y mortalidad de cáncer cervicouterino se relacionan con la pobreza, el acceso limitado a los servicios de la salud, la vida en zonas rurales y los bajos niveles de educación. El cáncer cervicouterino es uno de los tipos de cáncer más fáciles de detectar y prevenir y es curable en casi todos los casos si se hace el diagnóstico en una etapa temprana. Con frecuencia, en sus etapas iniciales el cáncer cervicouterino no muestra síntomas por lo que no se detecta hasta que se hace severo. El examen periódico, el papanicolaou, es el único método con que lo puede detectar antes de que se propague. Las mujeres con el cáncer cervicouterino en Latinoamérica y el Caribe tienen peores oportunidades de supervivencia porque a menudo solicitan atención solo cuando las enfermedades ya están avanzadas. En la Republica Dominicana existe un gran problema con la salud de las mujeres y la prevalencia del cáncer cervicouterino. Cuando vivía y trabajaba en las clínicas en la Republica Dominicana me enfoqué en informar a las mujeres de las comunidades rurales y urbanas sobre cómo podían prevenir el VPH y el cáncer cervicouterino.
Pasé dos meses del verano de 2009 en la Republica Dominicana estudiando y trabajando como voluntaria de salud publica. Por una semana viví y trabajé en una clínica rural en las montañas. También, por dos otras semanas trabajé en una clínica urbana en un barrio muy pobre de Santiago. En las dos clínicas no había casi ningunas pacientes con el cáncer cervicouterino, solamente una mujer en la clínica rural. Sin embargo, había mujeres en ambas clínicas con el VPH.  Por eso me enfoqué en educar a la gente sobre la prevención del cáncer cervicouterino y el peligro del VPH.
Antes de educar a la gente quería determinar cuánto ya sabían ellos sobre estas enfermedades. Para evaluar el nivel de educación inicial de las mujeres les di cuestionarios que preguntaban qué información sabían sobre los exámenes físicos, el cáncer cervicouterino y el VPH. Los resultados de los cuestionarios indicaron que las mujeres entre las edades de 20 y 30 y entre 40 y 50 años tenían un nivel de educación sobre el cáncer cervicouterino más alto que las mujeres entre 30 y 40, y 60 y 80 años.  Las mujeres mayores no tenían ningún conocimiento sobre el cáncer cervicouterino y no sabían qué era VPH.
Para educar a la gente planeé hacer visitas domiciliares y charlas con las poblaciones urbanas y rurales. Hice visitas domiciliarias antes de las charlas para averiguar el nivel de educación de la gente y conseguir información sobre la salud de la región. Con las promotoras de salud caminamos de casa en casa de las personas que vivían cerca de las dos clínicas para anunciar e invitarlas a las charlas. Había entre 20 y 30 personas que asistían las charlas. La mayoría de la audiencia consistía en mujeres, pero también había algunos hombres. Yo informé a la gente sobre qué significaba el VPH, la carcinogénesis del VPH y otros factores carcinogénicos que incluían los agentes ambientales como el tabaco, los anticonceptivos hormonales, el régimen alimentario y diversos microorganismos infecciosos. Además, hablaba sobre cómo las mujeres podían reconocer los síntomas del cáncer cervicouterino y del VPH y la prevención de estas enfermedades con el sexo seguro y la importancia de hacerse un papanicolaou cada año para la detección temprana del cáncer. Para ayuda visual durante las charlas tenía carteles con imágenes y diagramas. También, creé materiales para los espectadores como folletos y pósteres. Después de las charlas las supervisoras de salud pública ponían los carteles en el centro del pueblo rural y en la clínica urbana.  Cuando se terminaba la charla la gente hacía una post-prueba que les preguntaba que habían aprendido y qué preguntas tenían.
En el barrio de la clínica urbana y en las casas de alrededor de la clínica rural caminé de casa en casa para tener charlitas y entrevistas informales con la gente. Durante las visitas domiciliarias las mujeres también hacían los cuestionarios para que yo pudiera determinar sus niveles de educación. Durante una de las entrevistas informales en la clínica urbana, hablé con una mujer que nunca se había hecho un papanicolaou.  Yo le pregunté a ella por qué nunca lo había hecho, y ella me contestó que la razón era que ella no estaba casada.  Eso me sorprendió porque es muy importante para todas las mujeres hacerse un papanicolaou estén casadas o no. Sin embargo, la promotora de salud del barrio urbano mismo no creía que las mujeres debían hacer un papanicolaou antes del matrimonio.  Creo que la religión tiene gran influencia sobre las decisiones de estas mujeres.  La Republica Dominicana es un país católico y por eso muchas de las personas no creen en las relaciones sexuales antes de casarse.  Las personas que participan en las relaciones sexuales antes del matrimonio tienen vergüenza y no quieren hacerse el papanicolaou.  El resultado de eso es que la mujer podría tener VPH o peor, el cáncer cervicouterino, sin saberlo.  Al contrario, en los Estados Unidos, las mujeres tienen un papanicolaou cuando empiezan a tener relaciones sexuales o cuando cumplen 18 años. 
Los problemas con la salud pública en la Republica Dominicana son causados por la pobreza, la falta de recursos y la educación. Muchas mujeres no saben nada del cáncer cervicouterino y algunas no saben qué es el VPH.  Mi enfoque principal en las clínicas era darles suficiente información a las mujeres para que pudieran tomar decisiones educadas acerca de su propia salud. A veces los hombres también asistían a las charlas o participaban durante las visitas domiciliarias, lo que era bueno porque es importante que los hombres sepan los riesgos que enfrentan las mujeres. Pienso que en el futuro es muy importante crear oportunidades para las mujeres de tener exámenes físicos regulares. Sería muy beneficoso para las mujeres si las promotoras de la salud pública trabajaran con los médicos para crear días cada mes cuando las mujeres podrían visitar un doctor para tener un examen físico y hablar sobre su salud. Mi tiempo en la Republica Dominicana tuvo un gran impacto en mi vida e influyó mis planes para el futuro. Después de regresar a los Estados Unidos, declaré mi segunda especialización de estudio, el español, para que cuando sea doctora puede trabajar en la Republica Dominicana y otros países latinoamericanos.

Bibliografía

“Análisis de situación cáncer Cervicouterino en América del Sur y el Caribe”, Organización Panamericana de la Salud, Unidad de Enfermedades no Transmisibles, 2009. www.paho.com 

“Cáncer Cervicouterino”, División de Enfermedades No-transmisibles, Programa de Cáncer Cervicouterino, Organización Panamericana de la Salud, OMS, 2009.
http://www.paho.org/generoysalud

“Datos y Estadísticas” Organización Mundial de la Salud (OMS) http://www.who.int/research/es/

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